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Accidente

  Todo tiene que ver con todo. Tiene que ver  con la fina capa de polvo que cubre la superficie de la ventana de un autobús escolar  sobre la que alguien dibujó  un par de corazones enlazados, el hecho de haberme quedado sin batería en el teléfono una vez más. No voy a poder escuchar esa canción que quiero,  que siento es pertinente ahora mientras viajo en colectivo y la vida me sonríe a través de la ventana, pero entonces sí podré escuchar a través de la radio del colectivo (inconsciente) esa canción  que tanto le gustaba a tu papá: todo tiene que ver con todo. Tiene que ver con la canción  y con la radio que la está reproduciendo,  “casualmente”, este barrio y la librería del barrio en la que tantos libros, tantos libros por delante y por detrás de las historias nos supieron encontrar. Tiene que ver con recordar: mirar por la ventana y las ventanas en general, escuchar una canción y las canciones en general,  viaj...

Boludeces

No me puedo quejar. Soy una persona afortunada, afortunadísima. Me siento agradecida, y sin embargo estoy harta. En la casa de mi familia no nos podemos quejar: no te quejes, no arrastres los zapatos mientras caminás. Harta. Harta de las cosas feas (De las guerras, de las filas, de las nenas con pistolas en la mano, de mentira, de juguete, de madera, de verdad, de las góndolas vacías, de la sobreexposición, de la falta de cuidado personal, amoroso, espiritual, de la poca contención, de la autodestrucción, de la forma sin contenido, de la falta de interés, de la falsa libertad que creemos que tenemos, a veces -libertad no es desapego ni desligazón- de la mala liviandad: la egoísta cínica y triunfante, de la exclusión, del abuso de poder, de la injusticia de la manipulación), harta de los bondis a la tarde de las conversaciones vacías de los supermercados, harta de que todo esté a punto de convertirse en un supermercado: en un producto, en una góndola, en un código de barra, en una promo...

Infancia platinada

Dos hermanas juegan a la heladería  en la orilla de una playa común baldes de plástico y rastrillos fluorescentes serán las herramientas para construir un futuro radiante donde haya heladerías gustosas y juegos como edificios para vivir. Quiero un bocado de arena  y caracoles tostados crujientes violetas naranjas semillas de algo nuevo y granizado y una brisa alentadora que levante el polvo amargo  bajo el que duermen tantas cosas apagadas: quiero que todo brille y la existencia siempre sea original.

El día que llegó Ámbar a mi casa

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no pude sacar ninguna foto. La trajimos en un bolso marrón para gatos dibujado con flores celestes, rosas, verde agua, en tono opaco. El bolso no era estable, se inclinaba apenas hacia un lado, deformándose. Durante el viaje nada raro ocurrió, no hubo ruidos ni movimientos bruscos. Ámbar estaba tranquila, o más bien particularmente aterrada. Unos días antes de buscarla yo había empezado a informarme sobre lo que sería ideal para darle la bienvenida a un gato: supe que prepararle un espacio pequeño con comida, agua y baño era lo mejor para los primeros días de acostumbramiento, y que sería conveniente, al llegar, apoyar el bolso en el piso y abrir el cierre sin más, dejando que la gata saliera sola cuando estuviera lista para hacerlo. Eso fue lo que hicimos. Entramos en la cocina, apoyamos el bolso, abrimos el cierre y nos fuimos, cerrando la puerta detrás de nosotros. La cocina es un espacio relativamente chico y contenido y yo creí que todo se iba a dar muy bien, sin embargo cuando vo...

Adiós, invierno

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  Me entero de que hoy es el último día de invierno gracias al mensaje de una amiga que me dice: que tengas un lindo día despidiendo al invierno. Miro el calendario para corroborar que sea cierto y encuentro la fecha de hoy, 20 de septiembre. Lejos de lo que yo podría imaginar, el cielo está nublado. Pero entonces descubro que los apios de la verdulería del barrio reverdecen para mi sorpresa. Llevo dos troncos en la mano derecha y voy caminando sobre Rivadavia mientras las hojas del apio se agitan a mi lado como tréboles que traerán a la suerte. Me gusta pensar que T.S Eliot no aborrecía las flores. Sólo estaba triste porque percibía que por debajo de la tierra algunos tejidos estaban rotos. Dijo que Abril es el mes más cruel (en el hemisferio norte, Abril marca el comienzo de la primavera) porque creía que el sentido de la vida después de la guerra se había vaciado, plasmó esta sensación en sus versos porque tenía ganas de hacerlo, y lo hizo de un modo magistral y peculiar que, a ...

Tirando para no aflojar

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para papá, Mora y Vic. Nos subíamos al mismo taxi para llegar al centro médico en donde le hacía masajes Fernanda. Siempre que salíamos del lugar, mi abuela olía a eucalipto. Tomábamos el ascensor para bajar a la planta baja, y como era verano ella usaba una blusa ligera, blanca, con flores plisadas, que nunca se olvidaba de apreciar en un decir dulce y repetido que para nada me molestaba. "Hoy no se encuentran detalles como estos en las prendas", decía como si fuera la primera vez que observaba el revés de la tela, y agregaba una sonrisa pícara que para todos será inolvidable. Antes de llegar a su casa y despedirnos, algunas veces la acompañé al kiosko de la esquina en donde venden los bombones de fruta que tanto le gustaban. Nunca se olvidaba de los dulces. Tampoco de las leches que tomaba en su casa con sus hermanas y hermanos, las provisiones de buena calidad que aportaba su papá en cantidades importantes para toda la famil...

Un tatuaje de Heráclito

Camino sobre Bartolomé Mitre a paso liviano, envuelta en un aire templado, lleno de mensajes. “Pensé que era una flor naranja, pensé que era una flor naranja fosforescente” me dice una voz por dentro en seguida de pasar una ventana. Y es que pensé que era una flor naranja fosforescente aquello que sobresalía del marco de la ventana de la esquina que miré al pasar, casi obnubilada. De un naranja fosforescente parecido al de los resaltadores que usaba en el colegio para subrayar las cosas importantes. De repente me acuerdo de los resaltadores, de mi cartuchera, de las mochilas firmadas con liquid paper. Sigo caminando inspirada por ese viaje en el tiempo y también recuerdo algunos libros, la humedad me ayuda a entrar en otra dimensión. Viajo en los aromas del clima. Me encuentro con la frescura de los papelitos guardados entre las páginas de un libro gordo, me encuentro con las palabras escritas en lápiz negro, la letra curva y adolescente de algunas frases grandilocuentes pero extrañas,...